Sab 3a.
Ordinario año Par (Id=108)
Si estamos unidos a Cristo
Jesús, la ley del Espíritu vivificador nos ha librado del pecado y de la muerte
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Romanos
8, 1-4
Hermanos: Ya no hay condenación que valga contra los que están unidos a Cristo
Jesús, porque ellos ya no viven conforme al desorden egoísta del hombre. Pues,
si estamos unidos a Cristo Jesús, la ley del Espíritu vivificador nos ha
librado del pecado y de
En
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor
Del Salmo 118
Enséñame, Señor, tus leyes.
Cor mundum crea in me, Deus.
¿Cómo podrá un joven andar
honestamente? Cumpliendo tus palabras. Te busco de todo corazón, no consientas
que me desvíe de tus mandamientos.
Enséñame, Señor, tus leyes.
Cor mundum crea in me, Deus.
En mi corazón escondo tus
consignas, así no pecaré contra ti. Enséñame, Señor, tus leyes. Bendito eres,
Señor; enséñame todas tus leyes.
Enséñame, Señor, tus leyes.
Cor mundum crea in me, Deus.
Mis labios van enumerando los
mandamientos de tu boca. Mi alegría es el camino de tus preceptos más que todas
las riquezas.
Enséñame, Señor, tus leyes.
Cor mundum crea in me, Deus.
Aleluya, aleluya.
Alumbre así nuestra luz a los hombres, para que vean nuestras buenas obras y
den gloria a nuestro Padre.
Sic Deus diléxit mundum, ut Fílium suum
unigénitum daret; omnis qui credit in eum habet vitam aetérnam.
Aleluya.
Ustedes son la luz del mundo
† Lectura del santo Evangelio según
san Mateo
5, 13-16
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
"Ustedes son la sal de
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar un
ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla
debajo de una olla, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los
de casa.
Alumbre la luz de ustedes luz a los hombres, para que vean sus buenas obras y
den gloria a su Padre que está en el cielo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor, dirige tu mirada propicia sobre
las ofrendas que te presentamos en la festividad de san Alfonso; que ellas nos
merezcan tu perdón y glorifiquen tu piedad y tu nombre.
Por Jesucristo, Señor nuestro.
Amén.
La gloria de los santos
En verdad es justo darte gracias y deber
nuestro glorificarte, Padre santo, porque tu gloria resplandece en cada uno de
los Santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones.
Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la
comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por
testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos
con ellos la corona inmortal de la gloria, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los santos, te cantamos un
himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]
No son ustedes los que me han
elegido, dice el Señor; soy yo quien los he elegido, y los he destinado para
que vayan y den fruto, y su fruto dure.
Oremos:
Reanimados por estos sacramentos te rogamos, Señor, humildemente, que, a
ejemplo de san Alfonso, nos esforcemos en dar testimonio de aquella misma fe
que él profesó en su vida, y en llevar a la práctica todas sus enseñanzas.
Por Jesucristo, Señor nuestro.
Amén.